(Por Fernando Bonsembiante)
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John C. Lilly
En la provincia de las mentes conectadas, lo que la red cree que es verdad, o es verdad o se convierte en verdad dentro de ciertos límites que pueden encontrarse experiencialmente y experimentalmente. Esos límites son las sigientes creencias a ser trascendidas. En la mente en red no hay límites.
Tensegridad
Los videntes del México antiguo dieron el nombre de intento
o el lado activo del infinito, a aquella parte del universo que es consciente
de sí misma. Según ellos, el conocimiento que nos provee
nuestro vínculo con aquella parte del universo, viene en la forma
de un polvo ámbar-azulado, como el polvo que se encuentra en las
alas de las mariposas nocturnas. Si nos mantenemos en silencio podemos
percibir este polvo, esta energía vibratoria que se nos presenta
como una vibración, tanto de matiz como de sonido,
primero ámbar y luego, azul-violeta.
Virginia Satir, las cinco libertades:
La libertad de ver y oír lo que hay allí, en lugar
de lo que debería ser, era o será.
La libertad de decir lo que sentís y pensás, en
lugar de lo que debieras decir.
La libertad de sentir lo que sentís, en vez de lo que
tendrías que sentir.
La libertad de pedir lo que querés, en vez de estar siempre
esperando que te den permiso.
La libertad de correr riesgos por tu propia cuenta, en vez de
elegir estar simplemente seguro.
Virginia Satir, meditaciones
Conexión con uno mismo y con otros
Permitite a vos mismo estar íntimamente conectado con todas tus
partes. Tan libre como para tener opciones y usar esas opciones libre y
creativamente. Saber que lo que haya sido en el pasado fue lo mejor que
podíamos hacer, porque representaba lo mejor que sabíamos.
Representaba lo mejor de nuestra consciencia. Y mientras avanzamos hacia
conocer más, ser más conscientes, entonces también
estamos más conectados con nosotros mismos, y conectándonos
con nosotros mismos podemos formar conexiones con los demás.
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Misa sobre el mundo, Teilhard de Chardin
Ya que, una vez más, Senor, ahora ya no en los bosques del Aisne,
sino en las estepas de Asia, no tengo ni pan, ni vino, ni altar, me elevaré
por encima de los símbolos hasta la pura majestad de lo Real, y
te ofreceré, yo, que soy tu sacerdote, sobre el altar de la tierra
entera, el trabajo y el dolor del mundo. El sol acaba de iluminar, allá
lejos, la franja extrema del hori zonte. Una vez más, la superficie
viviente de la tierra se despierta, se estremece y vuelve a iniciar su
tremenda labor bajo la capa móvil de sus fuegos. Yo colocaré
sobre mi patena, oh, Dios mío, la inesperada cosecha de este nuevo
esfuerzo. Derramaré en mi cáliz la savia de todos los frutos
que serán molidos hoy. Mi cáliz y mi patena son las profundidades
de un alma ampliamente abierta a todas las fuerzas que, en un instante,
van a elevarse ,desde todos los puntos del globo y a converger hacia el
Espíritu. ¡Que vengan, pues, a mí el recuerdo y la
mística presencia de aquellos a quienes la luz despierta para un
nuevo día! Señor, voy viendo y los voy amando, uno a uno,
a aquellos a quienes tú me has dado como sostén y como encanto
naturales de mi existencia. También uno a uno voy contando los miembros
de esa otra tan querida familia que han ido juntando poco a poco en torno
a mí, a partir de los elementos más dispares, las afinidades
del corazón, de la investigación científica y del
pensamiento. Más confusamente, pero a todos sin excepción,
evoco a aquellos cuya multitud anónima constituye la masa innumerable
de los vivientes; a aquellos que me rodean y me soportan sin que yo los
conozca; a los que viven y los que se van; a aquellos, sobre todo, que,
en la verdad o a través del error, en su. despacho, en su laboratorio
o en su fábrica creen en el progreso de las cosas y persiguen apasionadamente
hoy en día la luz. Quiero que en este momento mi ser resuene acorde
con el profundo murmullo de esa multitud agitada, confusa o diferenciada,
cuya inmensidad nos sobrecoge; de ese océano humano cuyas lentas
y monótonas oscilaciones introducen la turbación en los corazones
más creyentes. Todo lo que va a aumentar en el Mundo, en el transcurso
de este día, todo lo que va a disminuir - todo lo que va a morir,
también -, he aquí, Señor, lo que trato de concentrar
en mí para ofrecértelo; he aquí la materia de mi sacrificio,
el único sacrificio que a ti te gusta. Antiguamente se depositaban
en tu templo las primicias de las cosechas y la flor de los rebaños
La ofrenda que realmente estás esperando, aquella de que tienes
misteriosamente necesidad todos los días para saciar tu hambre,
para calmar tu sed, es nada menos que el acrecentamiento del Mundo arrastrado
por el universal devenir. Recibe, Señor, esta hostia total que la
creación, atraída por tus gracias, te presenta en esta nueva
aurora. Sé perfectamente que este pan, nuestro esfuerzo, no es en
sí mismo más que una desagregación inmensa. Este vino,
nuestro dolor, no es todavía, ia más que un brebaje disolvente.
Mas tú has puesto en el fondo de esta masa informe - estoy seguro
de ello, porque lo siento - un irresistible y santificante deseo que nos
hace gritar a todos, desde el impío hasta el fiel: «Señor,
¡haz de nosotros un solo individuo- !». Porque a falta del
celo espiritual y de la sublime pureza de tus santos, tu me has dado, Dios
mío, una simpatía irresistible por todo lo que se mueve en
la materia oscura - porque, aristas tiblemente, reconozco en mí
más que a un hijo del Cielo a un hijo de la Tierra -, subiré
esta mañana, con mi pensamiento, a los lugares altos, cargado con
las esperanzas y las miserias de mi madre, y allí - fuerte, con
un sacerdocio que sólo tú has podido darme, estoy seguro
- invocaré al fuego sobre todo lo que, en la carne humana, está
pronto para nacer o para perecer bajo el sol caliente.
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Aldous Huxley, la experiencia visionaria, 1961 (Fragmento)
¿Cuál es la naturaleza de la experiencia visionaria?
La luz
Creo que el máximo común denominador de todas estas experiencias
es el factor de la luz. Puede haber tanto luz mala como luz buena. En 'el
paraíso perdido', Milton habla de la iluminación del infierno,
que describe como la oscuridad visible. Esta, creo yo, es una descripción
psicológica muy buena de ese tipo de luz siniestra que en ocasiones
ven los visionarios, y creo que es la luz que ven muchos esquizofrénicos.
En el libro de la doctora Séchehaye, "diario de un esquizofrénico",
su paciente describe con precisión la terrible luz en que vive:
es una especie de luz infernal, es una luz semejante al brillo que hay
dentro de una fábrica, el malévolo brillo de la luz eléctrica
resplandeciendo sobre las máquinas. Pero por otra parte, los que
tienen una experiencia positiva dicen que esta luz es de una belleza y
significado increíbles. La experiencia luminosa positiva puede dividirse,
pienso, en dos tipos principales. Existe la experiencia de lo que podría
llamarse la luz indiferenciada, una experiencia de simple luz, de que todo
se encuentre inundado de luz. Y también la experiencia pe la luz
diferenciada; es decir, de objetos, gente, paisajes que parecen estar impregnados
de luz y brillar con luz propia. En general creo que se puede decir que
la experiencia de la luz indiferenciada tiende a ser la experiencia asociada
con la experiencia mística total. Creo que se puede definir la experiencia
mística de una manera bastante simple diciendo que es la experiencia
en que se trasciende la relación sujeto-objeto y en la cual hay
un sentimiento de complete solidaridad entre el sujeto y otros seres humanos
y con el universo en general. También hay un sentimiento de lo que
podríamos llamar la corrección última del universo;
a pesar del dolor, a pesar de la muerte, a pesar de todos los horrores
que continúan teniendo lugar alrededor de nosotros, este universo
está bien de alguna manera y hay una comprensión directa
de frases como las que encontramos, por ejemplo, en el Libro de Job; frases
que, en nuestro estado ordinario, ciertamente no podemos comprender. Me
refiero a cuando Job dice: «Sí, aunque me asesine, aun así
seguiré confiando en Él». Esto resulta incomprensible
a nuestro nivel biológico ordinario y, no obstante, se hace perfectamente
comprensible a nivel místico, incluso a nivel de misticismo provocado.
También hay otro rasgo muy característico en la experiencia
mística: el sentimiento de gratitud inmensa, una intensa gratitud
por el privilegio de estar vivo en un universo tan extraordinario como
éste, tan maravilloso en su conjunto. Una vez más encontramos
frases de la literatura mística que son totalmente incomprensibles
al nivel biológico ordinario y cotidiano pero que se hacen completamente
comprensibles a nivel místico y visionario. Por ejemplo, hay una
frase de William Blake en la que se dice: «La gratitud es el Paraíso
mismo». ¿Qué significa ésto? Resulta muy difícil
de imaginarlo en nuestro estado mental ordinario, pero se hace perfectamente
claro en condiciones místicas tanto espontáneas como provocadas:
la gratitud es el Paraíso mismo, la gratitud es intensa y la verdadera
experiencia de la gratitud tiene una calidad reconfortante v gozosa que
se encuentra más allá de las palabras. La experiencia luminosa
está descrita una y otra vez en la literatura religiosa. Después
de todo, los casos más célebres (la experiencia luminosa
de San Pablo en la ruta de Damasco; la tremenda explosión de luz
que despertó a Mahoma, haciéndole desmayarse a causa de su
intensidad; la experiencia de tremenda luz que describió Plotino
tres o cuatro veces en su vida) los encontramos una y otra vez en la literatura.
Y no se piensa que estas experiencias luminosas están reservadas
a hombres y mujeres excepcionales y notabilísimos; no lo están.
Gran número de personas ordinarias las han tenido; este es uno de
los grandes méritos del libro más reciente del profesor Raynor
C. Johnson, Watcher on the Hills (Observador en las colinas); que recopila
gran número de casos de personas perfectamente ordinarias que han
tenido la tremenda experiencia de la luz indiferenciada. Si se me permite
citar una carta que recibí hace poco de un corresponsal anónimo,
diré que se trata de una mujer de unos sesenta años que me
decía haber tenido una experiencia cuando era niña que le
había afectado a lo largo de toda su vida. Decía «Tenía
unos quince años o dieciséis, me encontraba en la cocina
haciendo tostadas para el té y, súbitamente, en una oscura
tarde noviembre, todo el lugar se inundó de luz y durante un minuto
estuve sumergida en ella y tuve el sentimiento de que, de una manera inexpresable,
el universo se encontraba bien. Esto me ha afectado para el resto de mi
vida; he perdido todo temor a la muerte; tengo pasión por la luz
pero no tengo miedo alguno de la muerte, porque esta experiencia luminosa
ha sido una especie de convicción de que en cierto modo todo está
bien para mí.» Estas experiencias son relativamente comunes;
muchas más personas de lo que se supone las tienen; me refiero a
que vivimos en un período en que a la gente no le gusta hablar de
estas experiencias. Si se tienen estas experiencias, uno mantiene la boca
cerrada por miedo de que le digan que se vaya a ver a un psicoanalista.
En el pasado, cuando se consideraban creíbles las visiones, la gente
hablaba de ellas. Lógicamente corrían un riesgo considerable.
puesto que la mayoría de las visiones del pasado eran consideradas
como inspiración del demonio; pero si se tenía la suerte
de convencer a los semejantes de que la visión era divina, se conseguía
un crédito considerable. Ahora bien, la situación ha cambiado
y la gente ya no quiere hablar de estas cosas. Este es el valor, diría
yo, del reciente trabajo del profesor Maslow sobre lo que él llama
experiencias clímax. Está recopilando gran número
de casos de este tipo de experiencias y asegura a sus estudiantes que no
los va a considerar locos si le hablan de estas cosas. y dice que resulta
sorprendente ver qué número de ellos han tenido esta clase
de experiencias. Esto es todo por lo que respecta a la luz indiferenciada
y permítaseme señalar aquí un hecho interesante. Creo
que puede decirse que en todas las religiones, tanto primitivas como desarrolladas,
la luz es una especie de símbolo divino predominante; pero lo que
resulta interesante es que el símbolo está basado en un hecho
psicológico: que la luz del mundo. la luz interior, la iluminación,
la clara luz del vacío de la literatura budista, son símbolos;
pero también son hechos psicológicos Esta experiencia luminosa
cuasi-sensorial es algo que han tenido muchas (creo que podríamos
decir todas) religiones y que se ha convertido en... el símbolo
primario. De la luz indiferenciada pasamos a la luz diferenciada es decir,
la luz contenida en los objetos, la luz que brilla en las cosas y la gente.
Al nivel más simple es una especie de geometría luminosa
viviente. Aquí hay algo sumamente interesante. Creo que también
en este caso podemos decir que ciertos símbolos están basados
en hechos psicológicos. Por ejemplo los mandalas de la India, por
los que se interesó tanto el difunto Dr. Jung. También estos,
creo yo, están basados en hechos psicológicos. En lo que
podríamos llamar estadios tempranos de la experiencia visionaria
se ven, con los ojos cerrados, objetos que son exactamente iguales a los
mandalas. Estas construcciones altamente simbólicas se encuentran
basadas, una vez más, en experiencias psicológicas inmediatas.
Por supuesto, más allá de estas hay todo tipo de experiencias
visionarias más reales y naturales; experiencias de arquitecturas,
de paisajes, de figuras. Resulta interesante encontrarse con que, una y
otra vez, en las descripciones de experiencias visonarias volvemos a hallar
descritos los mismos elementos; por ejemplo, en el libro de Heinrich Klüver
acerca del peyote, en el que hace un resumen de la mayoría del material
publicado sobre el tema hasta la fecha en que él escribió
su libro. Volvemos a encontrar incesantemente esta descripción de
paisajes y edificios con incrustaciones de gemas. Las puertas y las ventanas
se encuentran rodeadas de joyas, todo el mundo del paisaje está
lleno de lo que Ezequiel llama las piedras de fuego. Estas descripciones,
lógicamente se asemejan muy de cerca a las descripciones de paraísos,
mundos póstumos y tierras de ensueño que pueden encontrarse
en todas las tradiciones del mundo... Creo que resulta importante señalar
aquí una vez más que existe una base psicológica para
gran cantidad de material que se puede encontrar en la literatura tradicional
de la religión y el folklore.
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En persecución de Valis, selecciones de la exégesis, por
Philip K. Dick.
VALIS: Vast Active Living Inteligence System
FAT: Alter ego de Dick
Más tarde, Fat desarrolló la teoría de que
el universo está hecho de información. Empezó a llevar
un diario, en efecto, lo estuvo haciendo en secreto por algún tiempo.
Todo su encuentro con Dios estaba allí, en esas páginas,
escrito con su letra (la letra de Fat, no la de Dios).
La palabra 'diario' es mía, no de Fat. Su palabra fué
'exégesis', un término teológico que significa 'un
texto que explica o interpreta una porción de escritura sagrada'.
Fat creía que la información que fué disparada hacia
él de vez en cuando, era de origen sagrado, y por lo tanto una forma
de escritura.
<...>
Fat desarrolló un montón de teorías inusuales
para explicar su contacto con Dios, y la información derivada de
allí. Una en particular me pegó como algo que hace pensar.
Se refería a la recapitulación mental de Fat sobre lo que
le estaba pasando, esta teoría decía que en realidad no estaba
experimentando nada de nada. Partes de su cerebro estaban siendo estimuladas
selectivamentre por haces de energía muy ajustados emanando desde
lejos, quizá a millones de millas de distancia. Esas estimulaciones
selectivas de partes de su cerebro generaban la impresión, para
él, de que estaba viendo y oyendo palabras, imágenes, figuras
de gente, en resumen Dios, o como Fat le gustaba llamarlo, el Logos. Pero,
realmente, él sólo imaginó que experimentaba esas
cosas. Parecían hologramas. Lo que me pegó fue la rareza
de un lunático desestimando sus propias alucinaciones de esta manera
tan sofisticada. Fat se había sacado a si mismo intelectualmente
fuera del juego de la locura, mientras seguía disfrutando sus imágenes
y sonidos. En efecto, ya no decía que lo que experimentó
estaba realmente ahí. ¿Esto indicaba que había empezado
a bajar de su locura? Difícilmente. Ahora sostenía el punto
de vista de que "ellos", o Dios, o alguien poseía un haz de energía
de largo alcance, muy ajustado, rico en información, enfocado en
la cabeza de Fat. En esto no vi ninguna mejora, pero si representaba un
cambio. Ahora Fat podía desestimar sus alucinaciones, lo que significaba
que las reconocía como tales. Pero, ahora tenía un 'ellos'.
Me pareció una victoria pírrica.
<...>
La exégesis en la que Fat trabajó meses y meses
me pegó como una victoria pírrica si es que había
una, es en este caso un intento de una mente sitiada para entender lo inescrutable.
Quizá esta es la clave de la enfermedad mental: ocurren eventos
incomprensibles, tu vida se convierte en un depósito de fluctuaciones
aparentemente fraudulentas de lo que solía ser la realidad, y no
solo eso, como si eso no fuera lo suficientemente malo, vos, como Fat,
deliberás eternamente sobre esas fluctuaciones en un esfuerzo de
ordenarlas en una coherencia. Cuando, en efecto, el único sentido
que tienen es el sentido que vos les imponés, por la necesidad de
restaurar todo en formas y procesos que podés reconocer. La primer
cosa que se va en la enfermedad mental es lo familiar.
Y lo que toma su lugar son malas noticias, porque no sólo
no podés entenderlo, tampoco podés comunicarlo a otra gente.
El loco experimenta algo. Pero qué es o de dónde viene, él
no lo sabe.
En la niebla de este paisaje fragmentado, Fat imaginó
que Dios lo había curado. Una vez que empezás a notar las
victorias pírricas, parecen abundar.
O vió a Dios demasiado pronto, o lo vió demasiado
tarde. En cualquier caso no le hizo ningún bien en terminos de supervivencia.
Encontrar al Dios viviente no lo ayudó a equiparse para las tareas
de resistencia ordinaria, las que los hombres ordinarios, no tan favorecidos,
manejan.
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'La carta de Tagore'
Por Philip K. Dick
23 de septiembre de 1981
Toda la gente que leyó mi reciente novela VALIS sabe que
tengo un alter ego que se llama Horselover Fat que experimenta revelaciones
divinas (o eso piensa, pueden ser meras alucinaciones, como creen los amigos
de Fat). VALIS termina con Fat buscando por todo el mundo al nuevo salvador
el que, según se lo dijo una voz misteriosa, está por nacer.
Me hizo escribir esta carta como manera de contarle al mundo sobre él.
¡Pobre Fat! Ahora su locura es completa, porque supone que en su
visión realmente vió al nuevo salvador.
Le pregunté a Fat si estaba seguro de que quería
hablar de esto, ya que solamente estaría probando la patología
de su condición. Me respondió: "No, Phil, van a pensar que
sos vos". Maldito seas, Fat, por ponerme en esta situación sin salida.
Okey, tu visión, si es cierta, es abrumadoramente importante, si
es falsa, bueno, que infiernos. Lo que voy a decir acerca de esto es que
tiene un sonido curiosamente práctico, no trata de otro mundo, sino
de este mundo, y su mensaje es extremo, extremo en el sentido de que si
es verdad, estamos enfrentados a una situación grave y urgente.
Entonces, que se jodan.
El nuevo salvador nació, o ahora vive en, Ceylan (Sri
Lanka). Es de piel oscura y es o Budista o Hindú. Trabaja en una
zona rural con una organización o instituto que practica medicina
veterinaria de alta tecnología, principalmente con animales grandes,
como ganado (la mayoría de los empleados son blancos). Su nombre
es Tagore algo, Fat no pudo agarrar su apellido, es muy largo. Aunque Tagore
es la segunda encarnación de Cristo la población local lo
toma por el Señor Krishna. Tagore está quemado e inválido,
no puede caminar, debe ser llevado. Por lo que Fat puede sacar, Tagore
está muriendo, pero está muriendo voluntariamente, Tagore
tomó sobre si mismo los pecados de la humanidad contra la ecosfera.
La mayoría es la descarga de deshechos tóxicos en los océanos
del mundo, que aparecen en el cuerpo de Tagore como serias quemaduras.
El mensaje de Tagore es: la ecósfera es sagrada y debe ser preservada,
protegida, venerada, y apreciada, como una unidad, no como la vida de hombres
individuales o animales individuales, sino la ecósfera como una
sola indivisible unidad completa, una cadena de vida que está siendo
destruida, y no sólo temporariamente sino para siempre. La trinidad
demoníaca contra la cual habla Tagora, y que está hiriéndolo
y matándolo, consiste en deshechos nucleares, armas nucleares y
reactores nucleares, constituyen el enemigo que no sólo puede destruir
la ecosfera pero que ya la están destruyendo. Entonces, nuevamente
Cristo actúa su papel de vicario de expiación, toma sobre
sí mismo los pecados del hombre, pero esos pecados son reales, no
pecados de doctrina. Tagore nos enseña que si seguimos destruyendo
la ecósfera, la sabiduría sagrada, la sabiduría de
Dios, representada por Tagore mismo, va a abandonar al hombre a su destino,
y ese destino es la destrucción.
Tagore nos enseña que cuando se quema la ecósfera,
Dios mismo se quema, ya que Cristo ha invadido la ecósfera y la
asimiló invisiblemente a sí mismo a través de la transubstanciación,
lo cual es la gran visión que tiene Horselover Fat en mi novela
VALIS. Entonces, Cristo y la ecósfera o son uno o están rápidamente
convirtiéndose en uno, como Teilhard de Chardin describe en 'El
fenómeno del hombre'. La ecosfera no evoluciona hacia el Cristo
Cósmico, sin embargo Cristo la penetra, eso es exactamente
lo que vió Fat y que lo asombró tanto. Por lo tanto, Cristo
ahora habla, no solamente por la salvación de la humanidad o ciertos
hombres, "los elegidos", sino por la ecósfera como un todo, desde
el gusanito mas pequeño hacia arriba. Esto es un concepto de sistemas
y estaba más allá de su vocabulario en los tiempos apostólicos,
tiene que ver con la indivisibilidad de toda la vida en este planeta, como
si el planeta en si mismo estuviese vivo. Y Cristo es a la vez el Soma,
el cuerpo y la Psique, la cabeza, de esa vida colectiva. Por lo tanto el
último mensaje de Tagore, expresado por su pasión y muerte
voluntaria, es: el que hiere a la ecosfera, literalmente está hiriendo
a Dios. Entonces, ahora está sucediendo una macro-crucifixión,
en y sobre nuestro mundo, pero no lo vemos, Tagore, la nueva encarnación
en forma humana del Logos, la palabra de Cristo, nos cuenta esto con el
objetivo de llamarnos a parar. Si continuamos, vamos a perder la presencia
de Dios, y, finalmente, vamos a perder nuestras propias vidas físicas.
Los océanos estan especialmente amenazados, Tagore habla de esto
con la mayor urgencia. Cuando cada contenedor de deshechos radioactivos
es echado en el océano, un nuevo estigma aparece en las piernas
terriblemente quemadas y marchitadas de Tagore. Fat esaba horrorizado con
la visión de esas quemaduras, las piernas del salvador sumergidas
en dolor. Fat no vió la cara de Tagore, sólo su cuerpo trágicamente
quemado, y aún así, según me dice Fat, había
una dulzura inefable en Tagore, "como música, perfume y colores",
como me lo dijo Fat. Quemado como está, herido y muriendo como está,
Tagore emite sólo belleza y amor, belleza absoluta, no belleza relativa.
Fue una visión que Fat nunca olvidará. Quisiera haber podido
compartirla, pero tengo mejores cosas para hacer: mirar televisión
y jugar juegos electrónicos con la computadora. Toda esas cosas
buenas con las cuales desperdiciamos nuestra vida, mientras que la ecósfera,
herida y con dolor y en peligro mortal, nos está pidiendo ayuda.
Cordialmente, Philip K. Dick