Mientras estaba escuchando la radio, y escuchaba esa voz, podía sentir el peso del cuerpo, y la temperatura del aire, aunque no quería distraerse de lo que estaba escuchando, podía oír claramente el ruido de fondo y el sonido de mi voz, sus ojos vagabundeaban por su alrededor, sin hacerle caso a su voluntad, y notaba el color de la piel y la intensidad de la luz, no podía dejar de pensar en la respiracion y los procesos digestivos, era consciente del cambio de foco de los ojos y el parpadeo, aunque no quisiera podía sentir la dilatacion y contracción de las pupilas, sabía el motivo del movimiento del aire y su transparencia, sentía la urgencia, la necesidad de prestar atencion, estaba totalmente seguro de la necesidad de alimentarse y de beber, incluso le pesaba el conocimiento de tener dos ojos y dos oidos, podía, aunque no quisiera, entender lo que digo y escuchar lo que digo, ya había leído el diario de hoy aunque todavía no leyó el diario de ayer, en el diario hablaban de la luz que me ilumina y en la radio mostraron el sonido que me envuelve, sabía el motivo del cansancio del día y eso le llevaba a un sentimiento de bienestar y de calma, como sentir la sensacion del paso del tiempo o sentir la sensacion de que el tiempo no pasa, lo acompañaba a donde fuera una voz en su cabeza, tan real como una voz fuera de su cabeza, voces que le hablaban de la calma y el relajamiento, voces que le hacían sentir los dedos de la mano y los dedos de los pies, era inevitable, necesario, importante, urgente, sentir interés, era algo tan cierto como oir la respiracion y los latidos del corazón, lo sabía con la misma certeza de saber lo último que comió, como saber mi nombre, algo  tan obvio, simple y cotidiano como saber que tengo uñas y pelos, o como saber que estoy escuchando, era algo tan importante y fácil como conocer el gusto del agua, conocer el color del cielo, o conocer el sonido del viento, o como conocerme a mi.
 Por supuesto, después de todo esto quedaba mareado, confundido, demasiados estímulos a su alrededor, un mundo, un universo, infinito, si trataba de capturar la realidad, simple, cotidiana, que lo rodeaba, era imposible, nunca podría terminar, cuanto más trataba de estar consciente de lo que lo rodeaba, más y más el mundo parecía perder importancia y desaparecer, el único recurso, la única defensa contra la saturación de los sentidos era, justamente, apagar todos los sentidos y pasar a su interior, entrar a la casa que era su mente, prender la calefacción, y olvidarse de todo, olvidarse de lo que lo rodeaba, olvidarse del mundo, olvidarse de sus problemas, y sentir esa calma y seguridad, sentirse como dentro de una gran caverna, cálida, cómoda, oscura, segura, muy segura, como flotando en el agua, flotando, en un líquido caliente, una luminosidad rosada, flotando, seguro, cómodo, confortable, flotando, sólo flotando, nada que hacer, sólo escuchar, escuchar sonidos, escuchar voces, escuchar música, en comfort y en seguridad, y olvidarse de todo, y sólo pensar, pensar en que las cosas pueden ser distintas, en que ese sentimiento de calma y seguridad puede durar toda la vida, un pensamiento cálido en un día frío, una sensación de comfort en el des-confort, sabiendo, que sola-mente en esa casa, hay muchas habitaciones, habitaciones que no conocía todavía, habitaciones llenas de cosas, cosas que todavía no conocés del todo, pero que están, y pueden servirte para mejorar tu vida, esas cosas son un tesoro, un tesoro que tenés y no conocés bien, pero que lo tenés y es tuyo, y lo podés usar, un tesoro que te acompaña a todas partes, un tesoro que nadie te pude robar, porque es tuyo y es parte tuya, y siempre va a estar con vos, sólo hay que abrir la puerta, entrar en la habitación cerrada, y usar ese tesoro, ahora, sabía que podía estar tranquilo, en calma, y en seguridad, dentro de esa casa, un lugar para explorar.
 
 

(Por Fernando Bonsembiante)
 

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John C. Lilly

 En la provincia de las mentes conectadas, lo que la red cree que es verdad, o es verdad o se convierte en verdad dentro de ciertos límites que pueden encontrarse experiencialmente y experimentalmente. Esos límites son las sigientes creencias a ser trascendidas. En la mente en red no hay límites.

Tensegridad

 Los videntes del México antiguo dieron el nombre de intento o el lado activo del infinito, a aquella parte del universo que es consciente de sí misma. Según ellos, el conocimiento que nos provee nuestro vínculo con aquella parte del universo, viene en la forma de un polvo ámbar-azulado, como el polvo que se encuentra en las alas de las mariposas nocturnas. Si nos mantenemos en silencio podemos percibir este polvo, esta energía vibratoria que se nos presenta como una vibración, tanto de matiz como de sonido,
primero ámbar y luego, azul-violeta.
 

Virginia Satir, las cinco libertades:

 La libertad de ver y oír lo que hay allí, en lugar de lo que debería ser, era o será.
 La libertad de decir lo que sentís y pensás, en lugar de lo que debieras decir.
 La libertad de sentir lo que sentís, en vez de lo que tendrías que sentir.
 La libertad de pedir lo que querés, en vez de estar siempre esperando que te den permiso.
 La libertad de correr riesgos por tu propia cuenta, en vez de elegir estar simplemente seguro.

Virginia Satir, meditaciones

Conexión con uno mismo y con otros

Permitite a vos mismo estar íntimamente conectado con todas tus partes. Tan libre como para tener opciones y usar esas opciones libre y creativamente. Saber que lo que haya sido en el pasado fue lo mejor que podíamos hacer, porque representaba lo mejor que sabíamos. Representaba lo mejor de nuestra consciencia. Y mientras avanzamos hacia conocer más, ser más conscientes, entonces también estamos más conectados con nosotros mismos, y conectándonos con nosotros mismos podemos formar conexiones con los demás.
 
 

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Misa sobre el mundo, Teilhard de Chardin
 

Ya que, una vez más, Senor, ahora ya no en los bosques del Aisne, sino en las estepas de Asia, no tengo ni pan, ni vino, ni altar, me elevaré por encima de los símbolos hasta la pura majestad de lo Real, y te ofreceré, yo, que soy tu sacerdote, sobre el altar de la tierra entera, el trabajo y el dolor del mundo. El sol acaba de iluminar, allá lejos, la franja extrema del hori zonte. Una vez más, la superficie viviente de la tierra se despierta, se estremece y vuelve a iniciar su tremenda labor bajo la capa móvil de sus fuegos. Yo colocaré sobre mi patena, oh, Dios mío, la inesperada cosecha de este nuevo esfuerzo. Derramaré en mi cáliz la savia de todos los frutos que serán molidos hoy. Mi cáliz y mi patena son las profundidades de un alma ampliamente abierta a todas las fuerzas que, en un instante, van a elevarse ,desde todos los puntos del globo y a converger hacia el Espíritu. ¡Que vengan, pues, a mí el recuerdo y la mística presencia de aquellos a quienes la luz despierta para un nuevo día! Señor, voy viendo y los voy amando, uno a uno, a aquellos a quienes tú me has dado como sostén y como encanto naturales de mi existencia. También uno a uno voy contando los miembros de esa otra tan querida familia que han ido juntando poco a poco en torno a mí, a partir de los elementos más dispares, las afinidades del corazón, de la investigación científica y del pensamiento. Más confusamente, pero a todos sin excepción, evoco a aquellos cuya multitud anónima constituye la masa innumerable de los vivientes; a aquellos que me rodean y me soportan sin que yo los conozca; a los que viven y los que se van; a aquellos, sobre todo, que, en la verdad o a través del error, en su. despacho, en su laboratorio o en su fábrica creen en el progreso de las cosas y persiguen apasionadamente hoy en día la luz. Quiero que en este momento mi ser resuene acorde con el profundo murmullo de esa multitud agitada, confusa o diferenciada, cuya inmensidad nos sobrecoge; de ese océano humano cuyas lentas y monótonas oscilaciones introducen la turbación en los corazones más creyentes. Todo lo que va a aumentar en el Mundo, en el transcurso de este día, todo lo que va a disminuir - todo lo que va a morir, también -, he aquí, Señor, lo que trato de concentrar en mí para ofrecértelo; he aquí la materia de mi sacrificio, el único sacrificio que a ti te gusta. Antiguamente se depositaban en tu templo las primicias de las cosechas y la flor de los rebaños La ofrenda que realmente estás esperando, aquella de que tienes misteriosamente necesidad todos los días para saciar tu hambre, para calmar tu sed, es nada menos que el acrecentamiento del Mundo arrastrado por el universal devenir. Recibe, Señor, esta hostia total que la creación, atraída por tus gracias, te presenta en esta nueva aurora. Sé perfectamente que este pan, nuestro esfuerzo, no es en sí mismo más que una desagregación inmensa. Este vino, nuestro dolor, no es todavía, ia más que un brebaje disolvente. Mas tú has puesto en el fondo de esta masa informe - estoy seguro de ello, porque lo siento - un irresistible y santificante deseo que nos hace gritar a todos, desde el impío hasta el fiel: «Señor, ¡haz de nosotros un solo individuo- !». Porque a falta del celo espiritual y de la sublime pureza de tus santos, tu me has dado, Dios mío, una simpatía irresistible por todo lo que se mueve en la materia oscura - porque, aristas tiblemente, reconozco en mí más que a un hijo del Cielo a un hijo de la Tierra -, subiré esta mañana, con mi pensamiento, a los lugares altos, cargado con las esperanzas y las miserias de mi madre, y allí - fuerte, con un sacerdocio que sólo tú has podido darme, estoy seguro - invocaré al fuego sobre todo lo que, en la carne humana, está pronto para nacer o para perecer bajo el sol caliente.
 
 
 

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Aldous Huxley, la experiencia visionaria, 1961 (Fragmento)

¿Cuál es la naturaleza de la experiencia visionaria?

La luz

Creo que el máximo común denominador de todas estas experiencias es el factor de la luz. Puede haber tanto luz mala como luz buena. En 'el paraíso perdido', Milton habla de la iluminación del infierno, que describe como la oscuridad visible. Esta, creo yo, es una descripción psicológica muy buena de ese tipo de luz siniestra que en ocasiones ven los visionarios, y creo que es la luz que ven muchos esquizofrénicos. En el libro de la doctora Séchehaye, "diario de un esquizofrénico", su paciente describe con precisión la terrible luz en que vive: es una especie de luz infernal, es una luz semejante al brillo que hay dentro de una fábrica, el malévolo brillo de la luz eléctrica resplandeciendo sobre las máquinas. Pero por otra parte, los que tienen una experiencia positiva dicen que esta luz es de una belleza y significado increíbles. La experiencia luminosa positiva puede dividirse, pienso, en dos tipos principales. Existe la experiencia de lo que podría llamarse la luz indiferenciada, una experiencia de simple luz, de que todo se encuentre inundado de luz. Y también la experiencia pe la luz diferenciada; es decir, de objetos, gente, paisajes que parecen estar impregnados de luz y brillar con luz propia. En general creo que se puede decir que la experiencia de la luz indiferenciada tiende a ser la experiencia asociada con la experiencia mística total. Creo que se puede definir la experiencia mística de una manera bastante simple diciendo que es la experiencia en que se trasciende la relación sujeto-objeto y en la cual hay un sentimiento de complete solidaridad entre el sujeto y otros seres humanos y con el universo en general. También hay un sentimiento de lo que podríamos llamar la corrección última del universo; a pesar del dolor, a pesar de la muerte, a pesar de todos los horrores que continúan teniendo lugar alrededor de nosotros, este universo está bien de alguna manera y hay una comprensión directa de frases como las que encontramos, por ejemplo, en el Libro de Job; frases que, en nuestro estado ordinario, ciertamente no podemos comprender. Me refiero a cuando Job dice: «Sí, aunque me asesine, aun así seguiré confiando en Él». Esto resulta incomprensible a nuestro nivel biológico ordinario y, no obstante, se hace perfectamente comprensible a nivel místico, incluso a nivel de misticismo provocado. También hay otro rasgo muy característico en la experiencia mística: el sentimiento de gratitud inmensa, una intensa gratitud por el privilegio de estar vivo en un universo tan extraordinario como éste, tan maravilloso en su conjunto. Una vez más encontramos frases de la literatura mística que son totalmente incomprensibles al nivel biológico ordinario y cotidiano pero que se hacen completamente comprensibles a nivel místico y visionario. Por ejemplo, hay una frase de William Blake en la que se dice: «La gratitud es el Paraíso mismo». ¿Qué significa ésto? Resulta muy difícil de imaginarlo en nuestro estado mental ordinario, pero se hace perfectamente claro en condiciones místicas tanto espontáneas como provocadas: la gratitud es el Paraíso mismo, la gratitud es intensa y la verdadera experiencia de la gratitud tiene una calidad reconfortante v gozosa que se encuentra más allá de las palabras. La experiencia luminosa está descrita una y otra vez en la literatura religiosa. Después de todo, los casos más célebres (la experiencia luminosa de San Pablo en la ruta de Damasco; la tremenda explosión de luz que despertó a Mahoma, haciéndole desmayarse a causa de su intensidad; la experiencia de tremenda luz que describió Plotino tres o cuatro veces en su vida) los encontramos una y otra vez en la literatura. Y no se piensa que estas experiencias luminosas están reservadas a hombres y mujeres excepcionales y notabilísimos; no lo están. Gran número de personas ordinarias las han tenido; este es uno de los grandes méritos del libro más reciente del profesor Raynor C. Johnson, Watcher on the Hills (Observador en las colinas); que recopila gran número de casos de personas perfectamente ordinarias que han tenido la tremenda experiencia de la luz indiferenciada. Si se me permite citar una carta que recibí hace poco de un corresponsal anónimo, diré que se trata de una mujer de unos sesenta años que me decía haber tenido una experiencia cuando era niña que le había afectado a lo largo de toda su vida. Decía «Tenía unos quince años o dieciséis, me encontraba en la cocina haciendo tostadas para el té y, súbitamente, en una oscura tarde noviembre, todo el lugar se inundó de luz y durante un minuto estuve sumergida en ella y tuve el sentimiento de que, de una manera inexpresable, el universo se encontraba bien. Esto me ha afectado para el resto de mi vida; he perdido todo temor a la muerte; tengo pasión por la luz pero no tengo miedo alguno de la muerte, porque esta experiencia luminosa ha sido una especie de convicción de que en cierto modo todo está bien para mí.» Estas experiencias son relativamente comunes; muchas más personas de lo que se supone las tienen; me refiero a que vivimos en un período en que a la gente no le gusta hablar de estas experiencias. Si se tienen estas experiencias, uno mantiene la boca cerrada por miedo de que le digan que se vaya a ver a un psicoanalista. En el pasado, cuando se consideraban creíbles las visiones, la gente hablaba de ellas. Lógicamente corrían un riesgo considerable. puesto que la mayoría de las visiones del pasado eran consideradas como inspiración del demonio; pero si se tenía la suerte de convencer a los semejantes de que la visión era divina, se conseguía un crédito considerable. Ahora bien, la situación ha cambiado y la gente ya no quiere hablar de estas cosas. Este es el valor, diría yo, del reciente trabajo del profesor Maslow sobre lo que él llama experiencias clímax. Está recopilando gran número de casos de este tipo de experiencias y asegura a sus estudiantes que no los va a considerar locos si le hablan de estas cosas. y dice que resulta sorprendente ver qué número de ellos han tenido esta clase de experiencias. Esto es todo por lo que respecta a la luz indiferenciada y permítaseme señalar aquí un hecho interesante. Creo que puede decirse que en todas las religiones, tanto primitivas como desarrolladas, la luz es una especie de símbolo divino predominante; pero lo que resulta interesante es que el símbolo está basado en un hecho psicológico: que la luz del mundo. la luz interior, la iluminación, la clara luz del vacío de la literatura budista, son símbolos; pero también son hechos psicológicos Esta experiencia luminosa cuasi-sensorial es algo que han tenido muchas (creo que podríamos decir todas) religiones y que se ha convertido en... el símbolo primario. De la luz indiferenciada pasamos a la luz diferenciada es decir, la luz contenida en los objetos, la luz que brilla en las cosas y la gente. Al nivel más simple es una especie de geometría luminosa viviente. Aquí hay algo sumamente interesante. Creo que también en este caso podemos decir que ciertos símbolos están basados en hechos psicológicos. Por ejemplo los mandalas de la India, por los que se interesó tanto el difunto Dr. Jung. También estos, creo yo, están basados en hechos psicológicos. En lo que podríamos llamar estadios tempranos de la experiencia visionaria se ven, con los ojos cerrados, objetos que son exactamente iguales a los mandalas. Estas construcciones altamente simbólicas se encuentran basadas, una vez más, en experiencias psicológicas inmediatas. Por supuesto, más allá de estas hay todo tipo de experiencias visionarias más reales y naturales; experiencias de arquitecturas, de paisajes, de figuras. Resulta interesante encontrarse con que, una y otra vez, en las descripciones de experiencias visonarias volvemos a hallar descritos los mismos elementos; por ejemplo, en el libro de Heinrich Klüver acerca del peyote, en el que hace un resumen de la mayoría del material publicado sobre el tema hasta la fecha en que él escribió su libro. Volvemos a encontrar incesantemente esta descripción de paisajes y edificios con incrustaciones de gemas. Las puertas y las ventanas se encuentran rodeadas de joyas, todo el mundo del paisaje está lleno de lo que Ezequiel llama las piedras de fuego. Estas descripciones, lógicamente se asemejan muy de cerca a las descripciones de paraísos, mundos póstumos y tierras de ensueño que pueden encontrarse en todas las tradiciones del mundo... Creo que resulta importante señalar aquí una vez más que existe una base psicológica para gran cantidad de material que se puede encontrar en la literatura tradicional de la religión y el folklore.
 

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En persecución de Valis, selecciones de la exégesis, por Philip K. Dick.
VALIS: Vast Active Living Inteligence System
FAT: Alter ego de Dick
 

 Más tarde, Fat desarrolló la teoría de que el universo está hecho de información. Empezó a llevar un diario, en efecto, lo estuvo haciendo en secreto por algún tiempo. Todo su encuentro con Dios estaba allí, en esas páginas, escrito con su letra (la letra de Fat, no la de Dios).
 La palabra 'diario' es mía, no de Fat. Su palabra fué 'exégesis', un término teológico que significa 'un texto que explica o interpreta una porción de escritura sagrada'. Fat creía que la información que fué disparada hacia él de vez en cuando, era de origen sagrado, y por lo tanto una forma de escritura.
 <...>
 Fat desarrolló un montón de teorías inusuales para explicar su contacto con Dios, y la información derivada de allí. Una en particular me pegó como algo que hace pensar. Se refería a la recapitulación mental de Fat sobre lo que le estaba pasando, esta teoría decía que en realidad no estaba experimentando nada de nada. Partes de su cerebro estaban siendo estimuladas selectivamentre por haces de energía muy ajustados emanando desde lejos, quizá a millones de millas de distancia. Esas estimulaciones selectivas de partes de su cerebro generaban la impresión, para él, de que estaba viendo y oyendo palabras, imágenes, figuras de gente, en resumen Dios, o como Fat le gustaba llamarlo, el Logos. Pero, realmente, él sólo imaginó que experimentaba esas cosas. Parecían hologramas. Lo que me pegó fue la rareza de un lunático desestimando sus propias alucinaciones de esta manera tan sofisticada. Fat se había sacado a si mismo intelectualmente fuera del juego de la locura, mientras seguía disfrutando sus imágenes y sonidos. En efecto, ya no decía que lo que experimentó estaba realmente ahí. ¿Esto indicaba que había empezado a bajar de su locura? Difícilmente. Ahora sostenía el punto de vista de que "ellos", o Dios, o alguien poseía un haz de energía de largo alcance, muy ajustado, rico en información, enfocado en la cabeza de Fat. En esto no vi ninguna mejora, pero si representaba un cambio. Ahora Fat podía desestimar sus alucinaciones, lo que significaba que las reconocía como tales. Pero, ahora tenía un 'ellos'. Me pareció una victoria pírrica.
 <...>
 La exégesis en la que Fat trabajó meses y meses me pegó como una victoria pírrica si es que había una, es en este caso un intento de una mente sitiada para entender lo inescrutable. Quizá esta es la clave de la enfermedad mental: ocurren eventos incomprensibles, tu vida se convierte en un depósito de fluctuaciones aparentemente fraudulentas de lo que solía ser la realidad, y no solo eso, como si eso no fuera lo suficientemente malo, vos, como Fat, deliberás eternamente sobre esas fluctuaciones en un esfuerzo de ordenarlas en una coherencia. Cuando, en efecto, el único sentido que tienen es el sentido que vos les imponés, por la necesidad de restaurar todo en formas y procesos que podés reconocer. La primer cosa que se va en la enfermedad mental es lo familiar.
 Y lo que toma su lugar son malas noticias, porque no sólo no podés entenderlo, tampoco podés comunicarlo a otra gente. El loco experimenta algo. Pero qué es o de dónde viene, él no lo sabe.
 En la niebla de este paisaje fragmentado, Fat imaginó que Dios lo había curado. Una vez que empezás a notar las victorias pírricas, parecen abundar.
 O vió a Dios demasiado pronto, o lo vió demasiado tarde. En cualquier caso no le hizo ningún bien en terminos de supervivencia. Encontrar al Dios viviente no lo ayudó a equiparse para las tareas de resistencia ordinaria, las que los hombres ordinarios, no tan favorecidos, manejan.
 
 

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'La carta de Tagore'
Por Philip K. Dick

 23 de septiembre de 1981

 Toda la gente que leyó mi reciente novela VALIS sabe que tengo un alter ego que se llama Horselover Fat que experimenta revelaciones divinas (o eso piensa, pueden ser meras alucinaciones, como creen los amigos de Fat). VALIS termina con Fat buscando por todo el mundo al nuevo salvador el que, según se lo dijo una voz misteriosa, está por nacer. Me hizo escribir esta carta como manera de contarle al mundo sobre él. ¡Pobre Fat! Ahora su locura es completa, porque supone que en su visión realmente vió al nuevo salvador.
 Le pregunté a Fat si estaba seguro de que quería hablar de esto, ya que solamente estaría probando la patología de su condición. Me respondió: "No, Phil, van a pensar que sos vos". Maldito seas, Fat, por ponerme en esta situación sin salida. Okey, tu visión, si es cierta, es abrumadoramente importante, si es falsa, bueno, que infiernos. Lo que voy a decir acerca de esto es que tiene un sonido curiosamente práctico, no trata de otro mundo, sino de este mundo, y su mensaje es extremo, extremo en el sentido de que si es verdad, estamos enfrentados a una situación grave y urgente. Entonces, que se jodan.
 El nuevo salvador nació, o ahora vive en, Ceylan (Sri Lanka). Es de piel oscura y es o Budista o Hindú. Trabaja en una zona rural con una organización o instituto que practica medicina veterinaria de alta tecnología, principalmente con animales grandes, como ganado (la mayoría de los empleados son blancos). Su nombre es Tagore algo, Fat no pudo agarrar su apellido, es muy largo. Aunque Tagore es la segunda encarnación de Cristo la población local lo toma por el Señor Krishna. Tagore está quemado e inválido, no puede caminar, debe ser llevado. Por lo que Fat puede sacar, Tagore está muriendo, pero está muriendo voluntariamente, Tagore tomó sobre si mismo los pecados de la humanidad contra la ecosfera. La mayoría es la descarga de deshechos tóxicos en los océanos del mundo, que aparecen en el cuerpo de Tagore como serias quemaduras. El mensaje de Tagore es: la ecósfera es sagrada y debe ser preservada, protegida, venerada, y apreciada, como una unidad, no como la vida de hombres individuales o animales individuales, sino la ecósfera como una sola indivisible unidad completa, una cadena de vida que está siendo destruida, y no sólo temporariamente sino para siempre. La trinidad demoníaca contra la cual habla Tagora, y que está hiriéndolo y matándolo, consiste en deshechos nucleares, armas nucleares y reactores nucleares, constituyen el enemigo que no sólo puede destruir la ecosfera pero que ya la están destruyendo. Entonces, nuevamente Cristo actúa su papel de vicario de expiación, toma sobre sí mismo los pecados del hombre, pero esos pecados son reales, no pecados de doctrina. Tagore nos enseña que si seguimos destruyendo la ecósfera, la sabiduría sagrada, la sabiduría de Dios, representada por Tagore mismo, va a abandonar al hombre a su destino, y ese destino es la destrucción.
 Tagore nos enseña que cuando se quema la ecósfera, Dios mismo se quema, ya que Cristo ha invadido la ecósfera y la asimiló invisiblemente a sí mismo a través de la transubstanciación, lo cual es la gran visión que tiene Horselover Fat en mi novela VALIS. Entonces, Cristo y la ecósfera o son uno o están rápidamente convirtiéndose en uno, como Teilhard de Chardin describe en 'El fenómeno del hombre'. La ecosfera no evoluciona hacia el Cristo Cósmico, sin embargo Cristo la  penetra, eso es exactamente lo que vió Fat y que lo asombró tanto. Por lo tanto, Cristo ahora habla, no solamente por la salvación de la humanidad o ciertos hombres, "los elegidos", sino por la ecósfera como un todo, desde el gusanito mas pequeño hacia arriba. Esto es un concepto de sistemas y estaba más allá de su vocabulario en los tiempos apostólicos, tiene que ver con la indivisibilidad de toda la vida en este planeta, como si el planeta en si mismo estuviese vivo. Y Cristo es a la vez el Soma, el cuerpo y la Psique, la cabeza, de esa vida colectiva. Por lo tanto el último mensaje de Tagore, expresado por su pasión y muerte voluntaria, es: el que hiere a la ecosfera, literalmente está hiriendo a Dios. Entonces, ahora está sucediendo una macro-crucifixión, en y sobre nuestro mundo, pero no lo vemos, Tagore, la nueva encarnación en forma humana del Logos, la palabra de Cristo, nos cuenta esto con el objetivo de llamarnos a parar. Si continuamos, vamos a perder la presencia de Dios, y, finalmente, vamos a perder nuestras propias vidas físicas. Los océanos estan especialmente amenazados, Tagore habla de esto con la mayor urgencia. Cuando cada contenedor de deshechos radioactivos es echado en el océano, un nuevo estigma aparece en las piernas terriblemente quemadas y marchitadas de Tagore. Fat esaba horrorizado con la visión de esas quemaduras, las piernas del salvador sumergidas en dolor. Fat no vió la cara de Tagore, sólo su cuerpo trágicamente quemado, y aún así, según me dice Fat, había una dulzura inefable en Tagore, "como música, perfume y colores", como me lo dijo Fat. Quemado como está, herido y muriendo como está, Tagore emite sólo belleza y amor, belleza absoluta, no belleza relativa. Fue una visión que Fat nunca olvidará. Quisiera haber podido compartirla, pero tengo mejores cosas para hacer: mirar televisión y jugar juegos electrónicos con la computadora. Toda esas cosas buenas con las cuales desperdiciamos nuestra vida, mientras que la ecósfera, herida y con dolor y en peligro mortal, nos está pidiendo ayuda.

Cordialmente, Philip K. Dick