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El mito del origen del mundo, por Fernando Bonsembiante
 

 Iba caminando solo por la playa. Era temprano, muy temprano, recién empezaba a verse algo de luz, el sol todavía no había salido. En la penumbra, caminaba, y seentía la suave arena mojada bajo sus pies descalzos. Por momentos las olas que llegaban a la playa lo mojaban, empujando sus pies con una suave fuerza. Cuando las olas se retiraban, sentía cómo el viento secaba sus pies, una sensación fría en esa cálida mañana de verano. Con cada paso se hundía un poco en la arena, y le parecía que la playa no quería que se mueva, quería que se quede quieto y tranquilo, la playa quería que sus pies se detengan como si eso pudiese lograr que su mente se detenga, sentía esa succión de la arena bajo sus pies, el mar que lo empujaba a detenerse, el viento que lo acariciaba suave-mente, invitadora-mente. Sólo era posible pensar pensamientos pacíficos, tranquilos, suaves, la mente quieta, los pies pesados, muy pesados, invitaban a detenerse, sentarse frente al mar, oliendo ese aroma a salado, a yodo, a pescado, que traía el viento, podía oler ese olor a mar cada vez que caía una ola, con ese ruido suave, monótono, constante, el ruido del mar.
 Podía también escuchar los pájaros, gaviotas, a lo lejos oía las voces de los pescadores, sobre todo, era todo ruido, ruido a mar, un ruido eterno, un sonido que jamás había terminado, un sonido antiguo, millones de años de sonido, hay quienes dicen que el sonido del mar oculta, o mejor, que contiene, todos los sonidos posibles, un ruido que es la suma de todos los ruidos, podés oír voces, los cantos de las sirenas, sirenas que habían hechizado a un marinero como Ulises, hechizo que le hizo olvidar, por única vez en su largo viaje, a su familia tan lejos, en su hogar, había olvidado por un momento el único motivo de su viaje, volver con los que amaba.
 Ese ruido, dicen los que saben, se llama ruido blanco, porque es, precisamente, como el color blanco, la suma de todos los colores. Blanco, como las nubes lejanas que empezaban, en ese preciso momento, a iluminarse por el sol, un sol amarillo, lejano, un rojo con nubes blancas, que se convierte en un cielo azul si miramos lejos del sol.
 Así, mirando el sol, mirando las nubes lejanas, mirando el mar, mirando las olas, podía imaginarse que esa playa no estaba ni aquí ni ahora, sino que era otra playa, una playa en áfrica, quizá, hace cientos de miles de años, y podía ver unos monos, monos muy extraños, casi sin pelo, de un color oscuro, caminando en forma casi vertical, casi parados, caminando por la  playa, y darse cuenta, realmente darse cuenta, de que estaba viendo a sus tatara-tatara-abuelos, sus antepasados, que eso era un recuerdo, un recuerdo que no estaba en su mente, sino en sus células, en su ADN, es su código genético, podía recordar claramente y ver en su mente cómo habían sido las cosas hace tanto tiempo, cuando la humanidad recién nacía, y hacía sus primeros pasos en una playa africana, pero eso no era todo, porque si quería podía seguir hacia atrás, y así, mirando el mar, podía ver más lejos todavía, hacia el horizonte, hacia el pasado, lejano, hace millones de años, cuando lo únco vivo en la tierra era el mar, ese mismo mar que ahora tenía adelante, el cielo era distinto, el aire todavía no tenía oxígeno, porque las plantas todavía no existían, el planeta no era verde como ahora, el mar era una gran sopa, un enorme experimento químico, gigante, con millones de moléculas, átomos, compuestos químicos diversos, hasta que uno de esos compuestos químicos pudo aprender, por primera vez, aprender a hacer copias de si mismo, generar otro compuesto químico similar a él, reproducirse y llenar la tierra, tomar químicos de la sopa, que es el mar, y crecer, multiplicarse, dos moléculas iguales, cuatro moléculas iguales, ocho moléculas iguales, dieciseis, treinta y dos, moléculas iguales, rápido, muy rápido, hasta comerse todo el mar, hasta tomarse toda la sopa sin dejar nada de nada, y luego, de postre, comerse la parte seca del mundo.
 Y ahora que ya se terminó el postre, y todavía tiene hambre, ya está pensando, porque ahora también aprendió a pensar, está pensando en comerse la luna, comerse a marte, al sistema solar, la galaxia, el universo, porque nunca se puede estar satisfecho, siempre se puede crecer un poco más, reproducirse un poco más, llegar un poco más lejos, más allá. Y mientras ves esa molécula aprendiendo, aprendiendo a reproducirse, a comer, a crecer, te das cuenta, realmente te das cuenta, de que esa molécula es la madre, la madre de todo lo vivo sobre la tierra, la madre tuya, mía, de él, de todos y de todo. Y viendo esa molécula madre nos damos cuenta, de que en realidad no somos más que una gran familia, la familia de la Tierra, que somos todos hermanos, hijos de esa molécula original, que la tierra no es más que un organismo vivo, una sola cosa, la unidad de todo lo que vive sobre este planeta, un solo ser, con muchas formas, como un hormiguero lleno de hormigas, cada una cumple una función específica, y reconocen la unidad indivisible del hormiguero, como una sola entidad viviente.
 Por eso, podía permitirse sentir esa fuerza cósmica, universal, esa energía que lo rodeaba y de la cual formaba parte, podía permitirse sentirse uno con todo lo vivo, uno con el universo consciente, sentirse uno con el universo sensible, y, de esa forma, llevándose ese sentimiento de unidad, de paz interior, podía encontrarle sentido a todo, y volver caminando por la playa, volver a su casa, volver a su familia, y sentir esa maravillosa sensación, y darse cuenta de que en ese marco de millones de años, millones de años luz de distancia, un universo que parece infinito, un tiempo que parece infinito, todo toma, automáticamente, la proporción que tiene, en relación a esa realidad infinita, y sabemos, por fin, sabemos que somos una gota in-significante de ese océano, una gota al fin, parte de un océano infinito, una parte tan importante como cualquier otra parte, y todo toma sentido, y con ese sentido volvía a su casa, y los problemas ya no eran problemas, en esa perspectiva cósmica, sino oportunidades para explorar y aprender.
 
 

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Wiraccochan Y EL CAMINO SAGRADO
FERNANDO E. / EDGAR ELORRIETA SALAZAR
EL VALLE SAGRADO DE LOS INCAS

 Antes que los Incas reinasen, cuentan que en el principio, Wiraccocha crió un mundo oscuro y luego de ordenar el cielo y la tierra crió una raza de gigantes. A estos les mandó que viviesen en paz para que lo sirviesen, más como no fueron recíprocos con él, los convirtió en piedras, enviándoles a la vez un diluvio general al cual llaman Unu Pachacuti, que quiere decir el agua que transformó el mundo.
 Pasado el diluvio y seca la tierra, Wiraccocha determinó poblarla por segunda vez y para hacerlo con más perfección determinó criar luminarias que diesen claridad, para esto fue al gran lago Titicaca y mandó allí que salieran el Sol, la Luna y las estrellas y subiesen al cielo para dar su luz al mundo. Y dicen que la Luna tenía más claridad que el Sol, por lo que este al tiempo que subían le echó un puñado de ceniza en la cara y que desde esa vez quedó la Luna con el color que ahora tiene.
 Y luego que todo esto pasó, en la dirección Sur, apareció el enviado de Wiraccocha, que era un hombre de crecido cuerpo, el cual en su aspecto y persona mostraba gran autoridad, llamábanlo Wiraccochan o Tunupa. Vestía una túnica andrajosa que le daba hasta los pies; traía el cabello corto, una corona en la cabeza y un báculo como los que llevaban los sacerdotes y astrónomos antiguos. Dicen también que llevaba a cuestas un bulto en el que transportaba los dones con los que premiaba a los pueblos que lo escuchaban. Y dicen que este hombre tenía gran poder, que de los cerros hacía llanuras y de las llanuras cerros grandes. Hacía también cosas mayores por que dió ser a los hombres y animales, y que en fin, por su mano vino notable beneficio.
 Luego se dirigió a Tiahuanaco y en este lugar dibujó y esculpió en una losa grande todas las naciones que pensaba criar, después de esto, inició su peregrinaje obrando maravillas por el camino de la serranía, mandando salir a los pueblos de sus Paqarinas diciendo: Gente y naciones oigan y obedezcan que yo Les mando salir, multiplicar y henchir La tierra y a su vez todos los lugares obedecieron y así unos pueblos salieron de los suelos, otros de lagos, fuentes, valles, cuevas, árboles, peñas y montes. A la vez que esto sucedía, pintaba a cada pueblo el traje y vestido que habrían de llevar y así mismo dió a cada nación la lengua que habría de hablar, sus cantares y las semillas. Y así en este camino de los Andes y montañas de la tierra fue dando y poniendo nombres a todos los árboles grandes y pequeños, tanto como a sus flores y frutos, mostrando a la gente los que eran buenos para comer y los que no y los que eran buenos para medicina, y así mismo, puso nombre a todas las yerbas e indicó el tiempo en el que habrían de florecer y fructificar. También dio orden a los hombres sobre como vivir, hablándoles amorosamente con mucha mansedumbre, amonestándoles para que fuesen buenos, y los unos y los otros no se hiciesen daño ni se injuriasen; luego les enseñó como cultivar, para esto rompía la tierra con la punta de su báculo quedando esta dispuesta para sembrarse, y así con su sola palabra hacía nacer el maíz y los demás alimentos.
 En ese largo peregrinar, dicen que también halló algunas naciones rebeldes que no habían cumplido con su mandato, por lo que los convirtió en piedras, en figuras de hombres y mujeres con el mismo traje que traían. Estas conversiones fueron hechas en Tiahuanaco, Pucará y Jauja. En dichos lugares se encuentran unos bultos de piedras grandes y en algunas otras partes dicen, tienen tamaños casi gigantes.
 Y es así como llegó a la provincia de Cacha habitada por los Canas, y estos corno no lo conocían, salieron armados y dispuestos a matarlo, entonces Wiraccochan entendiendo que tenían esta actitud, hizo que cayese fuego volcánico sobre ellos; estos con el temor de verse quemados arrojaron sus armas y lo veneraron. Viendo esto, tomó su báculo y paró el fuego, luego; puso orden entre ellos. En memoria de este hecho le edificaron un suntuoso adoratorio y hoy en día, aún se puede ver el cerro de Cacha con una enorme quemadura que consumió las piedras de tal manera que ellas mismas se hacen testigos de este hecho, por que quedaron tan quemadas que se las pueden levantar como si fuesen madera liviana.
 Dicen que después de este suceso llegó al pueblo de Urcos, y subió a un cerro alto desde donde mandó saliesen de él los naturales de Urcos, por lo que con el tiempo le erigieron en este lugar un rico adoratorio, edificando en este, un escaño de oro fino y una imagen a semejanza suya.
Luego Wiraccochan prosiguió su camino y llegando a cierto sitio crió a un señor al cual puso el nombre de Alcaviza y al lugar por nombre Cusco; dejando el mensaje que después de este señor, vendrían los Incas Orejones a quienes todos respetarían.
 Este Wiraccochan a quién los pueblos llamaban también Tunupa, Tarapaca, Wiraccochan pachayachicachan, Bichaycamayoc, Cunacuycamayoc Pachacan; que quiere decir el enviado de Wiraccocha, su fuente, el predicador, el encargado del presente o el conocedor del tiempo, dicen que se dirigió al pueblo del curaca Apotambo (Señor de Tanpu, Tambo u Ollantaytambo), a donde llegó cuando se celebraban unas bodas. Fue en esas circunstancias que el Curaca escuchó sus razonamientos y predicamentos con mucho amor, mas su pueblo no lo hizo así, por lo que Wiraccochan los reprendió con amor afable y luego de esto en un gesto de reciprocidad, entregó el báculo que portaba y en el que se encontraban grabados todos sus conocimientos, al curaca Apotambo. Pasado esto, en memoria de Wiraccochan labraron una montaña a imagen y semejanza suya, a la cual veneraron muchísimo.
 Luego, este Wiraccochan prosiguió su camino haciendo sus obras hasta que llegó a la línea equinoccial cerca al Ecuador, donde queriendo dejar esta tierra, informó a la gente sobre las muchas cosas que habrían de suceder. Les dijo que con el tiempo habrían de venir gente diciendo ser Wiraccochas y a los cuales no les deberían de creer. Y dicho esto se metió al mar caminando por sobre el agua como si fuese su espuma...”
 Dicen que pasado el tiempo y luego de que el pueblo de Tambo u Ollantaytambo floreció gracias a los conocimientos dejados por Wiraccochan, el báculo dejado por él, se transformó en oro fino en el momento en que nació uno de los descendientes de Apotambo llamado Manco Capac quién vino a ser el primer Inca, y con este báculo de oro pasado los años se dirigió a las partes altas de una serranía para fundar la que con el tiempo sería la capital del Imperio de los Incas: el Cusco.

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Mundo (Jean Chevalier - Alain Gheerbrant, diccionario de símbolos)

  I. El simbolismo del mundo con sus tres niveles, celeste, terreno e infernal, corresponde a tres niveles de existencia o a tres modos de la actividad espiritual. La vida interior es así proyectada en el espacio, siguiendo el proceso general de la formación de los mitos. Estos mundos situados en espacios imaginarios se definen unos en relación con otros: el mundo inferior, bajo el mundo de arriba, pasando por el mundo intermedio Sólo este lenguaje y semejante localización según la verticalidad inscriben a tales mundos en un movimiento y una dialéctica ascensionales que acentúan su significación psíquica y espiritual. El mundo intermedio recibe del mundo de lo alto la luz, que se detiene en él y no desciende hasta el mundo de abajo; pero no la recibe más que en la medida de su deseo, de su abertura o de su orientación. Conoce caminos de sombras, . estas fisuras morales simbolizadas por las grietas rocosas por donde se escurre hacia los infiernos.
 2. A veces lo de abajo designa solamente la tierra con relación al cielo y no las cavidades subterráneas. Este «abajo» es el lugar intermedio. Simboliza el lugar de la prueba y la mutación interior con vistas a la ascensión espiritual, pero con el riesgo del envilecimiento, de la perversión y de la caída a los infiernos. «El mundo de abajo es una expresión que significa movimiento, flujo y reflujo, repetición y ciclos. El hombre se alimenta y de nuevo tiene hambre, bebe y aún tiene sed, goza de los placeres y todavía los ansía. Todo se llena y se vacía y hay una nueva saciedad. Por esto se dice que los impíos andan en circulo, giran, como el burro que da vueltas alrededor de una muela. En este sentido Gregorio Niseno habla del hombre que, inmerso en las preocupaciones terrenales, es semejante al niño que construye un castillo de arena: basta el viento o la inconsistencia de la arena para hacerlo derrumbarse Sin embargo este movimiento puede convertirse en un precioso ayudante en el orden del perfeccionamiento y de la metamorfosis del hombre. El progreso del hombre depende de este continuo movimiento que es su ley propia y torna para él un bien. El mundo de abajo es símbolo del movimiento y el mundo de lo alto símbolo de la inmóvil eternidad.»
 3. La concepción del mundo inferior, para los egipcios, varia según las creencias religiosas: es «tan pronto una réplica a la inversa del mundo terreno, con su cielo invertido, su Nilo y su sol..., tan pronto una vasta extensión de agua donde el sol nocturno, después de morir por la tarde, vuelve a encontrar las fuerzas de renacimiento que lo habían hecho surgir ya en la creación». En este mundo de abajo, cubierto de campos y pantanos, el muerto trabaja y viaja. Pero las ideas sobre la vida de ultratumba cambiaron bastante en el curso de los milenios de la historia egipcia. Podrian sintetizarse sin embargo con el resumen siguiente: «el dia se reservará a la estancia tranquila en la tumba, de vez en cuando a dar paseos por la tierra; por la noche en un viaje subterráneo, el muerto acompañará al sol al otro mundo, halando su barca y deteniéndose al pasar en los campos de Osiris; cuando el alba radiante devuelva el sol a nuestro mundo, el alma errante volará apresuradamente a su tumba para encontrar allí otra vez la sombra y el frescor.
 4. Según las concepciones griegas y romanas, numerosos caminos enlazan los mundos terrenos e infernales, los de los vivos y los de los muertos: cráteres volcánicos, grietas rocosas por donde se pierden las aguas, extremidades de la tierra. Contrariamente, las montañas altas establecen la comunicación con el cielo. Hay en esta concepción varios escalones celestiales y varios abismos infernales, hasta el Tártaro, que sirve de prisión a los dioses destronados. Tinieblas, frío terrores, tormentos, vida empobrecida y fantasmal, caracterizan los infiernos; luz, calor, gozo, libertad reinan en los cielos. Las Islas Afortunadas, las Estancias de los bienaventurados, las Tierras hiperbóreas, están reservadas a los héroes y a los sabios, imágenes de un cielo inferior al de las beatitudes olímpicas reservadas a los dioses y a los héroes divinizados. Desde Homero y Aristófanes a Virgilio y Plutarco hay numerosas descripciones de descensos a los infiernos que testimonian una extraña fecundidad de la imaginación en horrores así como una complacencia en la libre creación terrorífica.
 5. No se tiene ningún documento directo sobre la concepción céltica del mundo. Pero la lexicografía aporta algunas indicaciones tradicionales: el nombre pancéltico del mundo también posee valor temporal, lo cual plantea el problema de la relatividad del tiempo. Por otra parte se tiene, en la Galia, un Marte Albiorix, rey del mundo, que recuerda al antiguo nombre de la Gran Bretaña Albio. Este nombre subsiste aún en el nombre gaélico de Escocia, Alba. El tema albio designa en la Galia a un rey y representa el aspecto sagrado de la realeza. Existe por último en la Galia el nombre del príncipe eduo Dumnorix, rey del mundo, cuyo hermano es curiosamente el druida Diviciacus, el divino. Sea como fuere, la lexicografía deja aparecer un rastro de la división cosmológica en tres mundos.
 6. Entre los mayas, los principales atributos del mundo subterráneo donde residían las fuerzas internas de la tierra, una de las cuales era la vieja diosa luniterrestre, eran: el nenúfar, el brote del maiz, la concha, la caracola marina, el color negro, los dioses de los números 5, 7 y 13; el perro, el hueso y los atributos glipticos del dios 10 (dios de la muerte), con la cabellera sembrada de ojos y tres puntos o anillos alineados (THOT).

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EL VALLE SAGRADO DE LOS INCAS
 

EL MITO DEL PACARITANPU Y LOS HERMANOS AYAR
 

Dicen que durante el tiempo que Wiraccocha estuvo en Tiahuanaco, (Lugar donde existen admirables edificios, así como hombres y mujeres a quienes convirtió en piedras y Les mandó un diluvio por no obedecer su mandato), decidió que no debía existir más un mundo oscuro, por lo que ordenó al Sol, la Luna y a Las estrellas dirigirse al gran Lago Titicaca, para que alumbrasen al mundo. Y en el momento que el Sol subía el cielo, Wiraccocha se presentó en la forma de un hombre resplandeciente y crió a Los Incas, entonces de entre ellos llamó al mayor, Llamado Manco Capac y le dijo: ”Tu y tus descendientes habrán de ser grandes señores y sujetarán muchas naciones, me reverenciarán siempre como a un padre; y ustedes como hijos míos serán siempre respetados”. Luego de esto les dio por insignia el Sunturyaucar, el Champi y el Tupayauri, ordenándoles caminasen por donde quisiesen, y en Los lugares que parasen a descansar, probasen a hincar en la tierra el Tupayauri (que era un instrumento a manera de un báculo de oro), y donde este se hundiese, allí deberían fundar una gran ciudad.
Fue así como salieron de Titicaca y caminaron al norte, probando a hincar en la tierra el Tupayauri por todos los lugares por donde pasaban hasta que Llegaron a un hermoso valle, y siguiendo La rivera del río Vilcanota o Killcamayu (río Sagrado) que por el corre, hicieron alto en Tanpu o Tambo. Allí entraron a los sótanos profundos de un hermoso edificio llamado Pacaritanpu, que quiere decir Casa del Amanecer o Casa de Ventanas...
...Los viejos Quipucamayoc, que eran los historiadores oficiales Inca, contaban que en el amanecer de un día la tierra del Pacaritanpu se abrió en un Lugar llamado Tanputtoco o Capacttoco (que es una construcción a manera de ventana dirigida hacia la tierra) y en ese preciso momento Manco Capac o Ayar Manco fue engendrado por un rayo de la luz del Sol...
... Luego también saltieron sus hermanos Llamados Ayar Cachi, Aucca y Uchu, acompañados de sus mujeres llamadas Mama Ocllo, Cura, Ragua y Huaco, todos ellos vestidos muy ricamente con trajes de Lana y oro... Los hombres portaban alabardas de oro y Las mujeres Llevaban el servicio con el que habrían de atender a sus maridos, las semillas y los alimentos Y una vez que salieron al mundo, caminaron dando vueltas de modo que la Luz del Sol se reflejase en ellos por todo esto los llamaron tos Hijos del Sol.
Después de este suceso maravilloso reemprendieron nuevamente su larga marcha. Fue entonces que se dieron cuenta del poderío de Ayar Cachi, por que con un solo tiro de honda hizo en un cerro cercano un enorme agrietamiento, y con otros derribó montañas que se precipitaron sobre el valle causando gran daño a La Naturaleza
...Por ella Manco Capac o Ayar Manco que era el más prudente, acordó con el parecer de sus hermanos apartarlo de ellos, y para esto Le dijeron Hermano, sabiendo que en el Capacttoco se nos olvidaron Los vasos de oro o Topacusi, nuestras semillas de maíz, y la Napa que es nuestra principal insignia de señores porque con ella representamos nuestra riqueza ganadera; conviene para bien de todos que vuelvas allá y nos La traigas. Así dulcemente Le rogaron con palabras blandas, para que volviese a entrar en La cueva de donde salieron. Ayar Cachi confiando lo que le habían dicho fue y ni bien entró en el Tanputtoco o Capacttoco, fue sepultado por sus hermanos.
Luego que esto pasó, acordaron con La gente de los alrededores hacer una población a La cual pusieron el nombre de Tanpuquiro que quiere ctecir ”aposentos como dientes”. Después de vivir un tiempo en este Lugar y descuidados de La presencia de Ayar Cachi, un día Lo vieron venir volando con grandes alas de plumas pintadas; los hermanos, temerosos de su repentina presencia quisieron huir, mas él les quitó pronto aquel pavor diciéndoles: ”No teman ni se acongojen que yo no vengo si no a comunicarles que ya es hora que empiece a ser conocido el poder que nos dió nuestro Padre, por Lo tanto deberán dejar este lugar y siguiendo el buen camino llegarán a ver otro valle en el que deberán fundar una gran ciudad y ed ificar un templo suntuoso en el que el Sol será venerado. Yo pediré siempre por ustedes a Wiraccocha para que a la brevedad alcancen señorío y en un cerro que esta muy cerca de aquí para que por siempre me recuerden, me quedaré hecho piedra en la forma que me ven (cóndor)... fue derribado por un hondazo que quebró una de sus alas y finalmente quedó hecho piedra...
...Después de sucedida esta conversión en piedra y recibido su mensaje, organizaron diez Ayllus o grupos comunitarios, y con ellos se dirigieron a buscar Las tierras mandadas, y no satisfaciéndoles las encontradas, retornaron a Tanpuquiro, donde Mama Occllo, mujer de Manco Capac o Ayar Manco, parió un hijo al que Llamaron Sinchi Roca.
Hechas las fiestas de su nacimiento reemprendieron su camino hasta que llegaron al pie de un cerro Llamado Huanacauri. En este Lugar acordaron asignarse responsabilidades es, entonces decidieron que Manco Capac o Ayar Manco que ya tenía un h ijo fuese cabeza de todos, Ayar Uchta se quedaría como Huaca o Lugar sagrado, y Ayar Aucca desde donde le mandasen tomaría La tierra que habrían de poblar. Vieron en su cumbre un arco iris, entonces Manco Capac o Ayar Manco dijo Buena señal tenemos que el mundo ya no será cubierto por el agua, Lleguemos a la cumbre y desde allí escogeremos donde habremos de fundar nuestro pueblo!.
Luego echaron suertes con hojas de coca y vieron en ellas buenos sucesos, mas; antes de ir a la cúspide del cerro, se encontraron con una Huaca o lugar sagrado con La forma de una persona. Entonces determinaron quitarla de allí, para esto se ofreció Ayar Uchta quien se paró sobre ella preguntándole que hacía allí, fue entonces cuando esta lo atrapó por los pies y viéndose transformarse en piedra, les dijo a sus hermanos: Continúen, que yo Les anuncio que serán grandes señores y Les daré por siempre dones de valor y nobleza, mas no olviden de recordarme y honrarme en vuestras fiestas y ceremonias!...
Tristes los hermanos por su pérdida, se quedaron al pie del cerro donde se establecieron por algún tiempo...
...Luego avanzaron hacia La cima otro tanto y probando a hincar La tierra con el Tupayauri o báculo de oro, este se hundió y se aferró de tal manera en la tierra que ya no lo pudieron sacar. Fue entonces que desde este Lugar Manco Capac o Ayar Manco vio un mojón de piedra y mostrándoselo a su hermano Ayar Aucca Le dijo ” ¡Hermano, entre nosotros está concertado que tú tomarás posesión de La tierra que habremos de poblar, pues ahora mira aquella piedra, y ve allá volando (por que dicen que Le habían nacido unas alas), y sentándote allí tomarás posesión del lugar. Oídas estas palabras hizo Lo que Le mandaba, y Luego se convirtió en piedra quedándose como un hito de posesión que en la Lengua antigua de este valle se denomina Cusco, de donde proviene el nombre de esta gran ciudad, La cual con el tiempo se transformaría en la capital del lmperio de los Incas, adoptando en la época del Inca Pachacutec la forma de una ciudad puma para así simbolizar a la ciudad mas fuerte y poderosa de Los Andes, es decir su capital política.
 

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LA LEYENDA DEL COPAHUE
Tomada de la obra ”MISCELANEA SUREÑA” del Dr. Ambrosio Delfino.

Copahue era el nombre de un temido cacique que dominaba las tribus del aur y algunas del centro de Chile; sanguinario y tirano no reparaba en medios con el fin de sojuzgar al mayor número de ellas Sus adversarios se aliaron con el objeto de terminar con eu predominio, lo consiguieran librando una violenta batalla en Llay-Llay (palabra onomatopéyica que imita el murmullo suave del agua corriendo o del viento). Muerto el cruel cacique, eu cuerpo fue enterrado en la parte más alta de la zona, que es la que actualmente lleva eu nombre. A su muerte, el hijo mayor tomó el gobierno y con el objeto de reconstruir el perdido poderío, trató de agrupar nuevamente a las dispersas tribus inició así el cruce de h cordillera encontrando en la cumbre de la montaña a una hechicera ocupada en el conocimiento de unas hierbas a las que se aproximó con el objeto de indagar el camino que debía recorrer. La belleza de la joven hechizó al cacique, dominando au voluntad. Copahue preguntó entonces a la moza: - Este pecho fuerte y valeroso ¿por qué se siente débil en tu presencia? ¿Acaso tu amor lo aprisiona ?
 Ella lo miró fijamente - Vete - le dijo - pero lleva este amuleto que te dará mayor valor que el que posees y cuando hayas ganado lo primera batalla contra loe que ataquen tu toldería vuelve a mí. Copahue descendió de la cumbre y estableció su campamento al pie del cerro... La profecía pronto se cumplió; fue atacado por un gran número de enemigos a los que derrotó; ebrio de orgullo pensó en escalar nueva mente loa Andes en procura de la joven hechicera, lo que hizo desoyendo loa consejos en contrario le daban loe ancianos de la tri- bu y meses después ella con eu elegido y un indio que llevaba una bolea llena de hierba que usaba para sus hechizos llegaron al valle ¡Qué triste fin le esperaba allí! En efecto, al alejarse Copahue, muchos caciques no quisieron recono- cerlo como jefe y menos aún a la hechicera a quien llamaban Pirepillán (”nieve del diablo”) iniciándose frecuentes luchas entre éstos y los leales al jefe, que finalmente vencieron, festejando la victoria con nutridos brebajes preparados por ella con yuyos andina Mas Copahue, que al igual que eu padre era cruel y feroz, fue finalmente atacado, dispersada eu toldería y herido de muerte al anochecer de aquel triste día, su amada acompañada por un indio fiel llegó ocultándose hasta donde estaba el cacique, cargaron el cadáver de éste y al amanecer e reunieron con un grupo de indios leales Estos que creyeron encontrar vivo a Copahue, al convencerse de lo ocurrido, culparon a loe amuletos y hechizos de la joven, de la muerte del cacique, condenándola a morir lanceada y colgada de un árbol. La india en eu agonía llamaba a Copahue, mientras los indígenas cavaban una profunda fosa pero al dar término a esta tarea, fueron de improviso bañados por chorros de agua hirviente que manaba fuertemente de entre los peñascos donde cavaban. Al angustioso grito de ¡Quetalco! (”agua de fuego”, hirviente) huyeron atemorizados creyendo en un castigo de Copahue. Alarmadas las tolderías vecinas los indígenas no se atrevieron desde entonces consecuentes con sus ritos a cruzar por esos valles que llamaron Copahue, sin llevar consigo una piedra verde a la que atribuyen la virtud de ahuyentar los malos espíritus a esa piedra que hallaban en la montaña y que tenían por milagrosa, la denominaron LLANALHUE (”alma de la otra vida”).
 

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